Adicción al sexo

Cuando el deseo de mantener relaciones sexuales es demasiado frecuente y la búsqueda de satisfacción del mismo ocupa gran parte del día a día, o interfiere de forma significativa trayendo consigo consecuencias negativas, es muy probable que hablemos de adicción al sexo.

Ningún experto puede ponerse de acuerdo sobre por qué algunas personas se vuelven adictas al sexo pero, cada vez más, apoyan la teoría de que la adicción al sexo puede estar relacionada con una anormalidad bioquímica o ciertos cambios químicos en el cerebro. Al igual que existe un mecanismo de supervivencia y recompensa en nuestro cerebro respecto a la comida o las drogas, puede existir una vía común respecto al interés por el sexo.

SINTOMAS

  • Varón joven (en el caso de las mujeres recibe el nombre de ‘ninfomanía’).
  • Problemas de control de impulsos, falta de concentración, etcétera. La satisfacción sólo la obtienen en el momento, sintiéndose posteriormente culpables por haber mantenido la relación.
  • Persistente en su conducta a pesar de las consecuencias negativas.
  • Tienen pensamientos sobre temas sexuales casi de forma constante y de manera intrusiva.
  • No es capaz de controlar su impulso sexual.
  • Promiscuo, su conducta sexual es ocultada mediante engaños, mentiras.
  • Frecuentemente recurre a la masturbación, encuentros con desconocidos, cibersexo, pornografía, prostitución…
  • El tiempo dedicado a la búsqueda de sexo le puede llevar al aislamiento, además de traerle problemas económicos y familiares.
  • Baja autoestima.
  • Presenta malestar similar al síndrome de abstinencia cuando no consigue mantener relaciones sexuales.

La ayuda psicológica juega un papel fundamental para tratar la adicción al sexo. Gracias a las terapias, individuales o en grupo, enseñan a controlar los estímulos, los impulsos, manejar la ansiedad y cambiar los hábitos, como las actitudes sexuales inapropiadas.

El objetivo de su tratamiento es mejorar el estilo de vida del paciente y eliminar los comportamientos desadaptativos, en los que es necesario el apoyo social y familiar. En casos graves, se recurre al uso de psicofármacos que frenan la impulsividad y el comportamiento compulsivo.

Por eso es esencial una educación sexual adecuada como forma de información y prevención.